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domingo, 18 de mayo de 2014

"Herencia social". Inauguración de exposición y presentación del libro de Miguel Núñez Torres



El libro Herencia social reúne una espléndida colección de fotografías del artista sanroqueño Miguel Núñez Torres (1991). Las mismas serán expuestas por primera vez en la Galería Municipal de Arte "Luis Ortega Bru" de San Roque (Cádiz), entre el 24 de junio y el 11 de julio de 2014.

El libro tiene a modo de pórtico un breve estudio crítico que lleva mi firma: "Herencia social: apuntes sobre arte, sociedad y destrucción". 

No perdáis los datos de la cita.


sábado, 19 de abril de 2014

Juan Gómez Macías, obrero y califa de San Roque



El pasado 30 de agosto tuvo lugar el recital poético en honor al gran Juan Gómez Macías organizado por Izquierda Unida de Algeciras. Participamos amigas y amigos de distintas regiones del globo y el alma: Esteban Gallego, Antonio Pérez Girón, Francisco Muñoz Guerrero, Andrés Vázquez de Sola, Juan Galiardo, Ismael Cabezas, Félix Grande, Francisca Aguirre, Juan Luis Delgado...  

Basé mis palabras en el siguiente texto que hoy quiero compartir con todos, y cerré mi intervención recitando un poema precioso del poeta Carlos Álvarez, al que admiro.


JUAN GÓMEZ MACÍAS, OBRERO Y CALIFA DE SAN ROQUE

Rubén Pérez Trujillano

Si se le busca, dar con él será imposible porque acostumbra a refugiarse en un pedazo de tierra que la Atlántida dejó al desnudo desde que él la conquistara. Son unos dominios de los que sólo Mari Carmen, la Estrella de su vida, puede dar testimonio. “Ha dejado abiertas de par en par ventanas y más ventanas. En ocasiones se le ve desnudo”. Algunos hemos sentido una curiosidad desmedida ante semejante halo de misterio, arribando a la descorazonadora conclusión de que Juan Gómez Macías, tras encallar, ha escalado a la cima de una geografía que se localiza, se piensa y se siente con un idioma propio, especialísimo.

Una vez creí verle entre remolinos de agua, marineando el tiempo y otras leyendas. Hacía como si no cantara las coplas que, de niño, le ayudaron a varear la escarcha de los olivos. Al divisar mi perfil en la ribera del mar, dirigió hacia mí las velas de su barcaza. Tirados en la arena, volvió a recordarme que la observancia de ciertas leyes de la geometría y el ritmo a la hora de edificar patios, plazoletas, alcobas y techumbres, es imprescindible para que la construcción de un pueblo no pierda su carácter de realidad. 
Si se le busca –insisto– dar con él será imposible. Mas estará en los momentos cruciales sin necesidad de bengalas.
Después de tratarlo en lo personal y estudiarlo como se estudia un monumento a la autenticidad y a la moralidad, no estoy en condiciones de aseverar más que su vida entera ha estado consagrada a la exploración colorística. Así en los paisajes y en las personas. En la palabra y en el lienzo. En el tajo y en la calle. Se analiza mirando porque sólo así pueden sedimentar las cosas perennes en el latido sin freno del corazón. Sí, plausiblemente, Juan Gómez Macías sea artista total a fuerza de hombre.
Cumplió una misión que la historia, solo ella y toda ella, le asignó en San Roque. Aunque ahora la torpedeen los submarinos más terribles –unos submarinos que, pese a lo que creíamos, vienen sin bandera–, siempre quedará en la memoria de San Roque, y en la de su Campo, su obra policromática y panorámica. No de otro modo puede entenderse su participación en la Delegación Municipal de Cultura y luego la Fundación Luis Ortega Brú. Una obra, dicho sea de paso, por la que Antonio Gamoneda lo nombró “califa” en un paseo nocturno. En mi condición primorosa de sobrino que se ha saltado las veredillas de la sangre, he de añadir que Juan Gómez Macías es el obrero que se construyó califa a medida que trillaba entre una selecta minoría de valores artísticos e intelectuales. De mi llegada a él por estos conductos, quisiera reconocer que a los poetas jóvenes sólo nos dio una orden, dentro de la potestas y la auctoritas que se le había conferido. “¡En pie, en pie todos! Llega el crepúsculo”.


EN LA TABERNA
Carlos Álvarez

Pero a veces las cosas no resultan tan claras.
Abandono las calles del centro, y las afueras
me acogen con su clima de misterio
y el tenue parpadeo de sus luces escasas,
y entonces, ante un vaso,
con los amigos viejos y los amigos nuevos,
en la tasca del barrio, cuando muere el crepúsculo
y el vino más barato nos inunda de besos,
(huésped agradecido de los labios
pero que quiere ver, como hermano indiscreto,
la sombra más oculta
y el rincón más lejano del corazón despierto)
entonces, ante un vaso, me embriagan las palabras
de los amigos viejos y los amigos nuevos:
- De acuerdo estoy en todo lo que dices…
- Estamos convencidos, compañero…
- Lo que piensas, muchacho, es muy hermoso…
- El momento, verás, ya no está lejos…
Y cuando, ya borracho de escuchar los abrazos,
y de apretar palabras, y de beber ensueños,
abandono a los míos y me lanzo a la noche
ya no sé si dormido, ya no sé si despierto,
las cosas me resultan cada vez menos claras…
Porque si bien es cierto que es muy fácil
encontrar la palabra donde estamos de acuerdo,
el hambre no se cansa de andar por nuestras calles,
y continúa el barro, y el hastío, y el miedo.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Soledades eternas. Cantar lo que no se pierde.


(Después de presentarnos, el maestro Mariano Maresca se retira a su sitio)


La semana pasada, del 17 al 20 de noviembre, se celebraron una serie de actos en homenaje al poeta Javier Egea, coincidiendo con el décimo aniversario de su desaparición. Recitales, tertulias y coloquios, de la mano de escritores de la talla de Álvaro Salvador, Antonio Jiménez Millán, Joan Margarit, Pere Rovira, Raúl Quinto, Luis Bagué, Ramón Repiso o Alfonso Salazar -por sólo citar unos nombres-, dieron algo de color a la palabra oscurecida de Javier Egea, `Quisquete´.


(Con mi padre, Antonio Pérez Girón, y junto al cartel realizado por Juan Vida, antes de entrar en La Tertulia)


El viernes 20 de noviembre tuvo lugar el último de los trasnoches poéticos en el histórico pub La Tertulia, el mismo que en su día frecuentara Luis García Montero, Ángeles Mora, Jiménez Millán, Álvaro Salvador o el propio Javier Egea. En él participaron Alfonso Salazar y Ramón Repiso, poetas incomparables a los que la amistad unía con `Quisquete´ y su poesía. Javier Benítez Láinez no pudo acudir por cuestiones de salud... Completando el cartel, un servidor disfrutó del inmenso honor que es hacer memoria y hacer futuro con la figura de Javier Egea.


(Ramón Repiso habla, con `Quisquete´ al fondo)


Leimos todos una breve ponencia sobre `Quisquete´, que posiblemente sea publicada en un margen de tiempo. La mía lleva por nombre La poesía sonámbula de Javier Egea. A continuación leimos un poema de `Quisquete´, y por último otro de nuestra cosecha. Me otorgaron la responsabilidad y el placer de cerrar el acto. Y brindamos con extraños licores para no olvidar.

La mañana del sábado 21 cerramos la semana de homenajes en la Huerta de San Vicente. A partir de ahora, un arbusto de origen japonés, que da sus frutos antes que la flor, hablará también de la poesía de Javier Egea.


(Huerta de San Vicente, que tuvo como guía a Javier Egea en sus inicios)


Felicidades al Ateneo de Granada, a la Asociación Diente de Oro, a la Facultad de Letras de la Universidad de Granada, a Mariano Maresca entre bambalinas, por tan dignas actividades en las que lo esencial fue cantar lo que no se pierde. Jazmín para el poeta sonámbulo Javier Egea, aunque otros lo quieran muerto.


(Laura Lorca lleva la planta a la tierra)

lunes, 26 de octubre de 2009

sábado, 14 de febrero de 2009

La mansedumbre de los espejos.

En los poemas de César Aldana (San Roque, 1973) se pueden rastrear las voces de T.S. Elliot, Jorge Guillén, César Vallejo o Rafael Pérez Estrada, pero lo cierto es que sobre todas prevalece el farallón solitario y puro de su voz. En la autenticidad de este colega mío, han encontrado mis poemas críticas muy fértiles.



Ya no escribe, o eso dice, pero a veces se le puede ver con una cámara fotográfica en bandolera.



Extraigo de su poemario La Mansedumbre de los Espejos el poema Derelicts.







(Fotografía de Memetubi, en la que yo salgo de modelo)



D E R E L I C T S



En mitad de la luna roja
observo qué dan de sí
mis últimas nostalgias.
Me hablabas del suicidio
como una madre a su primogénito
sobre la brevedad de la vida.
(Te vas, siempre es así...)
Los versos que muestran
la mansedumbre de los espejos,
esa maquinaria incorregible de incapacitados,
aquella necesidad abstracta de sentir amantes,
me han convertido en una vana
reminiscencia agria de excrementos.
Ha pasado un sinfín de siglos y
su cuerpo angelical corrompe toda fe,
alcoholiza las lágrimas del ciego estallido
y hace alucinógeno el amor que sentía por ti.
Veo al Hombre estafermo, lengüicorto,
como una mosca orozuz aplastada
por la anuencia del decrepitar
insoluble de un puño,
agónico en el cristal
y yo, inconsciente, bebiendo
todavía de tu copa envenenada.


CÉSAR ALDANA, La Mansedumbre de los Espejos. FMC Luis Ortega Bru, Colección Abalorios, 2002.

domingo, 8 de febrero de 2009

Conciencia de clase.

Ismael Cabezas (La Línea, 1969), que camina por los arrabales de la memoria siempre, es un poeta dado al alcohol. Sus poemas desprenden el mismo olor que los barrios marginales de todas las ciudades del mundo, y es su voz un cántico, un himno de los parias compuesto por el paria mismo.

Además de darse al amor, se echó al monte un día. Tengo la suerte de que sea amigo mío. Lo conocí hace algún tiempo, en uno de los actos del Aula de Literatura José Cadalso.

A su último libro, Paisaje para un ciego, pertenece el poema que transcribo. Recientemente ha aparecido en Las afinidades electivas una reseña biográfica y algunos poemas suyos.

Lo dicho: Ismael Cabezas. Conciencia de clase. Un excluido.



C O N C I E N C I A D E C L A S E


Cuando se trata de la forma lingüística,

Platón camina junto al porquero de Macedonia,

y Confucio con los salvajes cazadores de cabezas de Assam.


EDWARD SAPIR



Para Jorge Riechman.




Cuando acudí a una cita

con el catedrático de Semiótica

de una prestigiosa universidad,

preferí permanecer charlando

y fumar un cigarrillo

con la limpiadora del departamento

olvidando la exégesis de mis poemas,

cualquiera de las editoriales de moda

publica una novedosa antología

de nuevas voces poéticas,

subrayé los versos de un repartidor

de pizzas que hablaba de la temperatura

del asfalto a las dos de la tarde

y las lágrimas que había vertido

a solas en el destartalado almacén,

suelo conversar con el camarero

de un bar de mi barrio

cuya camisa blanca huele a fritura

de pescado y necesita un corte de pelo,

tiendo a aconsejar los materiales

más resistentes y de mejor precio

a ancianos que lucharon por la República

y suelen tener un bolígrafo y unas recetas

de color rojo asomando por el bolsillo

de camisas viejas y pasadas de moda,

delantales manchados de sangre

cuando aún es de noche

y el frío saja la piel del rostro,

primeras voces de la mañana,

sin duda, sé donde están los míos.



ISMAEL CABEZAS, Paisaje para un ciego. FMC Luis Ortega Bru, Colección Abalorios, 2008.


jueves, 29 de enero de 2009

Recital en el IES El Getares (Algeciras).

Acabo de darme cuenta de que en la web del IES El Getares hay colgado un archivo de audio de cuando estuve el 4 de diciembre de 2008.



Comienza Jesús Martín, del departamento de Lengua y Literatura, recitando genialmente la versión -vieja ya- de mi poema La casa, más tarde publicado en Quien pueda decir adiós (Aula de Literatura José Cadalso, 2008). Acto seguido hace una extraordinaria reseña biográfica.


Entonces improviso unos quejíos de mi "Andalucía del llanto".





Para quien quiera escucharme en mi primer recital: Poetas en Getares Rubén Pérez Trujillano.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Rubén Pérez Trujillano en el IES "El Getares".

Ana, Jesús y yo.


Ayer jueves 4 de diciembre, di mi primer recital en las Jornadas de Lectura que ha organizado el IES "El Getares" (Algeciras, Cádiz) entre los días 1 y 5 de diciembre, dentro de la actividad "Encuentro con los poetas".

El ambiente fue fabuloso, todos los alumnos -chavales de mi edad, o incluso mayores- escucharon con atención y entrega a un poeta que bien podría ser compañero suyo de curso. Leí una selección de poemas, entre las doce de la mañana y las tres de la tarde, que fue excelsamente escogida por el criterio de Jesús Martín Rodríguez, profesor de Lengua Castellana y Literatura, a quien ya tenía ganas de conocer después de varias c onversaciones telefónicas.

Ana López Muñoz es la vicedirectora del centro, y la profesora también de Lengua y Literatura. La conocí la noche en que se descubrió el primer número de la Revista Lacy, de estudios históricos campogibraltareños, aquí mismo en San Roque. Gracias a que Juan Gómez Macías nos presentara, y con la paciencia y la amabilidad que desde el principio recibí por parte de Ana, ha sido posible que el que cerrara las Jornadas de Lectura fuera, en vez de alguno de los poetazos que viven en el Campo de Gibraltar, nada menos que un poeta de diecisiete años.

Ana es una persona que ama la enseñanza, que sabe a la perfección promover la cultura entre los jóvenes, con ese aire suyo de naturalidad y belleza. Jesús es un ser maravilloso, que escucha a los jóvenes a cambio de unos trazos de sabiduría inconmensurables que brotan, acaso, de una mirada que se sabe -ahí reside su magnificencia- fuera de la codiciada perspectiva de la eternidad, pues está vívida la mirada en las cosas mismas.

La oferta cultural del IES "El Getares", su programa de actividades, bien puede ser tomado como modelo para los institutos de la comarca, preocupados solo de estadísticas y planes de calidad. Es una suerte que en un instituto los profesores sean auténticos agitadores culturales que dan pie a la participación y la propagación de aquello que más puede hacer contra la ignorancia y la incultura. Por eso, felicidades al centro, a los alumnos. A los estudiantes.
Fueron dos tandas de alumnos. La primera de 2º de Bachillerato y la segunda de 1º de Bachillerato y 4º de ESO, si mal no recuerdo. En cada una de ellas, salió un alumno a leer un poema mío. En la última, cerré con un poema de David González, La Autopista.
Ahora va el tópico: ha sido una experiencia muy gratificante. Lo fue. Estoy encantado de haber conocido a gente con interés en conocer. Estuve maravillado de firmar algunas fotocopias. Estuve a gusto, leyendo y explicando lo que buenamente pude.
Muchas gracias a todos. Al profesorado, a los alumnos. Y a mis amigos, que fueron a apoyarme y a cuidar de que las cosas no se pusieran feas.
Creo que fue una velada curiosa. Por lo menos.


Ahí van unas fotos, cortesía de mis colegas Pablo Niebla y Daniel Chicón, que van a comer del fútbol, estoy seguro.


En la presentación.


Durante la lectura, el móvil sobre la mesa, después de que me sonara. Era Vodafone.


Esuchando las palabras de Jesús.


Jesús, en una foto borrosa made by Chicón.


Un servidor.


La guindilla, sin parangón.