
En mi biblioteca sólo tengo el Troppo Mare que la Editorial Dauro sacó en 2000, con introducción y notas de José Rienda. Este libro está formado por seis bloques: Troppo Mare, Rosetta, El viajero, El estrago, Córam pópulo y Coda. De la cuarta parte, El estrago, dedicado a mi admirado Mariano Maresca, extraigo el primer poema:
(I)
Habré de verme aún una mañana más
a pesar de saber de memoria estos ojos
pues entre las primeras bofetadas del agua
y la tos puntual, madrugadora, terca
y los andrajos de la luz
han decidido regresar mi cuerpo
de los campos helados del sueño miserable
a los primeros tumbos,
a ese temblor,
a esta postura absurda de hombre sorprendido
aquí
vencido
en pie
delante
del espejo.
*
Puede que vengan hoy como una cuchillada,
puede que estas palabras las escribiese ayer.
*
Pero la calle crece como un retoño lento,
plomizo,
alrededor de cuellos y cinturas y nombres
y he visto una moneda que rodaba mis ojos
de mano en mano, torpe, dolorida, flotante,
estático en la niebla,
mirando las estatuas desmoronarse, lentas,
como palomas ciegas sobre la soledad,
agrupado en los rastros y las huellas del humo,
reconocido en este violeta de la luz
que me hiere y me canta.
*
Reconocido, sí,
en este laberinto de pavesas
-que no son nuevas, no- reconocidas
en medio del espanto, sobre los puentes rotos,
cifrado en tablas, garfios, abordajes,
como si fuera un campo inaccesible
o un lejano temblor la otra orilla.
*
Y he llevado al mercado mis pasos y mis manos
hasta donde me llega la memoria.
De Troppo Mare (1984).