domingo, 17 de noviembre de 2013

Reseña literaria de "La tierra en abril"

El poeta y crítico literario Ismael Cabezas opina sobre mi último poemario La tierra en abril en Universo la Maga. Le estoy muy agradecido; creo que ha captado los hilos conductores con precisión. La reproduzco a continuación:

Reseña de “La tierra en abril”, de Rubén Pérez Trujillano | #mundoliterario (Poesía)

Universo la Maga, 7 de noviembre de 2013
Para transitar los senderos de la nueva joven poesía española hay que alejarse de los caminos trillados de las grandes editoriales de poesía dominados por los intereses creados y los meros criterios mercantilistas, debemos rastrear, como buen buscador de la Belleza, por las ediciones de pequeñas editoriales independientes, de organismos públicos, incluso por delicadas autoediciones. Sólo así encontraremos la palabra nueva y verdadera, como nos ocurre con el caso de Rubén Pérez Trujillano. No es un recién llegado al mundo de la poesía, ya en 2008 había publicado la plaquette, Quien pueda decir adiós, en la colección de la prestigiosa Aula de Literatura “José Cadalso”, donde se adelantaban sus principales inquietudes poéticas y la forma que sus versos tomaban para resolverlas. Nos encontramos ahora ante su primer libro de poemas, publicado en 2012 por la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de San Roque, en la colección “Abalorios”, de diseño cuidado y exquisito, prologado con sabiduría por el pintor y poeta Juan Gómez Macías.
la tierra en abril Reseña de La tierra en abril, de Rubén Pérez Trujillano | #mundoliterario (Poesía)La tierra en abril es sobre todo y ante todo un libro de poemas de amor, un libro donde la amada es  el eje en el cual el universo se apoya y gira, un amor entendido como vía de conocimiento, como justificación de la existencia, que une a los hombres en lo primigenio, en la más antigua de las fuerzas motrices, la fuerza del amor.
Es Rubén Pérez Trujillano, a pesar de su insultante juventud, un buen conocedor de la tradición poética española, especialmente de la andaluza, acota sus versos con citas de Julio Aumente, Vicente Nuñez y del granadino Javier Egea –en cuyo homenaje participa en el 2009-, y también del mundo de las ideas, no en vano están presentes el pensamiento de María Zambrano y de Spinoza. Pero para Rubén Pérez Trujillano, la existencia es ante todo amor: ¡sé que es triste ∕ pero nos quisimos tanto!, afirma con ecos de Pedro Salinas, en la primera parte del poemario, Un perro ladraluz. El poeta domina bien los entresijos de la creación de imágenes poéticas: puede que haya empezado a nevar ∕sobre las tejas calcinadas, elementos sobre los que sustenta su discurso poético.
Pero estamos ante el amor, que como el más furioso fenómeno de la naturaleza, todo lo desborda y todo lo desordena, ese amor que prevalece sobre cualquier otra tarea humana, Aunque abominaba de todo, órdenes tenía de amar, un amor que se entona en forma de sinfonía del más alto sentimiento, no en vano, titula la segunda parte del poemario La música de dos bocas, donde se presenta el amor como totalidad, como fin último, Somos el beso o la nada, una disyunción que nos remite a La Destrucción o el amor, de otro maestro de poetas, Vicente Aleixandre, que al igual que Rubén entendía el amor como un universo.
En La tierra en abril se alternan los poemas con títulos, con los poemas brevísimos, como fogonazos que iluminan la existencia de un hombre profundamente enamorado, son destellos de luz que recrea en palabras, -el zumbido de los versos- pues para el poeta, la palabra es la vía de conocimiento principal del amor, fuerza primigenia del mundo, antiguo arcano que hace que éste se mueva, razón y motivo de la vida.
Y nos encontramos con toda una geografía carnal de la amada que conjura el mundo de su amado, sus manos, pechos, senos, lunares, esa ardiente niña solitaria que atraviesa temblorosa la mano del poeta.
Pero no podemos olvidar que el poeta es uno más de la tribu, de la colectividad que espera en el café de la plaza, mientras compone versos, pero no en una plaza cualquiera, porque el escenario donde transcurre esta historia de amor es Granada, un decorado cómplice, donde la amada enamora hasta las fuentes.
Quienes podemos leer el primer libro de Rubén Pérez Trujillano, somos espectadores privilegiados, que podemos asistir a la historia de un corazón desnudo, a la narración de un amor en el esplendoroso mundo de la juventud, y que como jóvenes, tal vez nunca se vuelve a amar. La grandeza de los poemas de Rubén reside en saber dotar a su palabra del milagro del amor que se perpetúa entre los hombres, su poesía amorosa nos permite que todos los que hemos amado alguna vez, veamos nuestro propio rostro reflejado en sus poemas, porque afirma, Y aún quisiera añadir que los labios eran jóvenes ∕ como la tierra en abril.

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